La soja que los parió

Abril 26, 2008 at 7:14 am (Contexto)

En la actualidad el cultivo de soja en la Argentina es un tema que se ha instalado en la opinión pública con gran firmeza; y no hay charla, debate o discusión que escape al conflicto campo versus gobierno, o viceversa. Los medios masivos de comunicación plantearon el problema bajo una dicotómica farsa: se está de un lado o del otro; vaciando de contenido la situación como si la única posibilidad que existiera fuera pensar si está bien o está mal la decisión de aumentar las retenciones llevada a cabo por la actual gestión encabezada por Cristina Fernández de Kirchner; o si está bien o está mal el lock-out (cierre patronal, que según Wikipedia está prohibido en la mayoría de los países de la Unión Europea) que duró 21 días realizado por las cuatro agrupaciones campestres (Confederación Rural Argentina, Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina y Coninagro) con las nefastas consecuencias que produjo.

Tratando de aportar información y de complejizar la discusión desde este blog se intentará analizar una de las aristas que encierra la cuestión, a saber: el impacto ecológico del modelo agropecuario argentino. Dada la coyuntura actual- que tuvo como punta de lanza el aumento de las retenciones a las exportaciones de la oleaginosa el pasado 11 de marzo- es un momento propicio para repensar y reformular un modelo, que tiene a la soja transgénica como vedette exportadora, que “es una amenaza a la biodiversidad, produce deforestación, degradación de suelos, concentración de tierras, expulsión de población rural y reducción de la seguridad alimentaria”. http://www.ambiente.gov.ar/- Informe: “El avance de la frontera agropecuaria y sus consecuencias”.

El territorio argentino cuenta con una parte continental de 2.791.810 Km2 que a principios de siglo se encontraba cubierta por bosques nativos aproximadamente 100 millones de hectáreas, superficie que en la actualidad se redujo a tan sólo 33 millones de hectáreas. Según las estadísticas en los últimos años el país pierde en promedio anualmente alrededor de 300.000 hectáreas de bosque nativo; y paralelamente se produjo el desarrollo de este modelo de exportación que en tan solo 12 años logró instalarse en nuestras tierras y llegar a “ocupar hoy en día más del 50 % de la superficie agrícola”. http://www.portaldelmedioambiente.com

La zona más afectada por la deforestación producto del cultivo de la soja es Salta, pero no es la única. También hay un aumento significativo de la desaparición de los bosques en las provincias de Chaco, Córdoba, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero, y Tucumán. Este es un fenómeno que se expandido por vastos sectores del territorio nacional como consecuencia de las condiciones favorables que el mercado internacional establece para su venta. Las múltiples ganancias que los productores obtienen mediante la exportación hacia China y la Unión Europea superan por amplio márgenes las de años anteriores, tentando a los propietarios de tierras a que se vuelquen a la explotación de este cultivo.

El camino parece desolador pero todavía estamos a tiempo de producir un cambio y detener, con una regulación gubernamental eficaz y que sea respetada, lo que con mucho atino los investigadores Miguel Altieri y Walter Pengue han denominado “una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”. http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/23297.

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