T.P.Nº 3_Internet: ¿es una herramienta de conocimiento?
El boom de Internet en los últimos años ha sido notorio, los cibers ofreciendo el servicio de conexión a la Web 2.0 para la búsqueda de información o simplemente para usarla de una manera lúdica, han proliferado por doquier; y ahora los chicos en vez de ir a la plaza a jugar al fútbol por ejemplo, se juntan en el ciber, convirtiéndolo en un lugar de encuentro. Pero no es la intención de estas líneas tomarse el atrevimiento de realizar un análisis sociológico de las prácticas de diversión de los niños, sino de mostrar la utilidad o inutilidad de esta Web.
La gran mayoría de la información que circula por la red es considerada como información “basura”. Algunos, los más extremistas, hablan de que el 99 % se podría calificar como información de este tipo; y tomando como cierta esa afirmación todavía nos queda ese 1 % restante, que por la cantidad global de datos de los que hablamos, aunque es un porcentaje menor, no es para despreciable. Ahora bien, dentro de ese porcentaje la información que circula aporta miradas constructivas sobre los temas que buscamos, un punto de vista crítico y analista o simplemente nos otorga la rapidez e instantaneidad que tiene por esencia este medio.
Buscando en las redes sociales tales como My Space, You Tube, Wikipedia trataba de responder a esa pregunta que se me había generado, en relación al tema principal de este blog, a saber, el modelo agropecuario argentino en relación a la producción de soja y su consecuente deforestación. Las conclusiones no fueron alentadoras pero tampoco hay que caer en un fatalismo mediocre que no conduce a nada.
Es muchísima la información que se puede encontrar en este tipo de redes, sin embargo muchas veces hay que toparse con la barrera de desorganización, es decir, son demasiados los datos que surgen después de la búsqueda propuesta y la gran mayoría termina no sirviendo para lo que pretendes realizar, o sino también sucede, que como el acceso, tanto para bajar como para subir información, es para todo el que lo quiera hacer, hay que tener mucho cuidado con lo que se lee y escucha para no terminar repitiendo barbaridades que se encuentran en la net. Además otro de los inconvenientes a sortear es la falta de etiquetas que permitan acceder a lo que se quiere realmente saber, y no a lo que Internet quiere que sepamos.
En relación a la problemática propuesta por este blog no he tenido el agrado de sorprenderme con alguna nota, documento, libro, etc. que complemente la mirada o que la contradiga, sino que, como es común, he encontrado definiciones, aclaraciones, estadísticas, pero ningún enunciado daba cuenta de los intereses que existen en la producción de soja, en el gobierno argentino y en las diferentes empresas y asociaciones que participan de su explotación.
Hace ya unos cuantos años, Karl Marx, definía a la religión como el opio de los pueblos, en la actualidad, ¿podemos definir a Internet como el opio de las sociedades? Todavía no he encontrado la respuesta; asimismo se puede lograr una mayor eficacia de este medio, y transformarla en una verdadera herramienta de conocimiento.
T.P.Nº 2: Criticar la realidad para transformarla
El gran tema de la agenda de las colosales cadenas de comunicación sigue siendo, como no podía ser de otra manera, la tensión entre el sector representante del campo (visualizado en las asociaciones agropecuarias: CRA, SRA, FRA Y Coninagro) y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Ninguno quiere perder poder ni hegemonía ante la sociedad, que la mayoría de las veces, queda tipificada como un espectador de las decisiones políticas, económicas y sociales que se tejen en lo que se ha determinado llamar “clase política”. Esta clasificación vaciada de contenido, descontextualiza el problema, echando una gran cortina de humo sobre los intereses que realmente defienden los diferentes sectores en pugna, que se mimetizan con alguna de las clases explicadas a partir de la situación económica en que viven las personas. No está de más decir que las agrupaciones que luchan por los intereses del campo son el reflejo de una parte de la sociedad que mayor concentración de riqueza produce y escasa mano de obra emplea. En esta tipificación de los ciudadanos como espectadores, la idea dominante imperante es que ellos mismos se terminen asimilando como espectadores, y esta situación ignominiosa de pasividad sea aprehendida como natural y, al mismo tiempo, asimilar que los negocios del país no llegan a intervenir en la cotidiana y rutinaria vida de cada individuo en particular. Esto n o es así.
El conflicto tiene como base condiciones materiales históricas (para utilizar terminología Marxista) que devienen de la lucha de clases y de las condiciones de producción vigentes. Las variaciones en las condiciones de producción son uno de los factores que afectan a la vida cotidiana de las personas, produciendo desempleo, erosionando suelos dejándolos inhabitables, amenazando la biodiversidad, concentrando tierras, expulsando a sectores de la sociedad de su lugar de origen, etc.
Una manera de volver tangibles las consecuencias del modelo agropecuario argentino, basado en la soja, es la utilización de estadísticas; pero que sin embargo manipuladas y trabajadas desdeñosamente pueden conducir a conclusiones erróneas. Como por ejemplo: si la persona x come dos pollos y la persona z ninguno; para las estadísticas comen un pollo cada uno, si se actúa con mala fe y no se aclara la procedencia de los datos. Para no caer en este grueso error, la frialdad de los números estadísticos deben estar complementados con análisis cualitativos.
El avance de la soja transgénica no sólo afecta a la Argentina sino también a vastos países de América Latina, que vieron en el crecimiento de China y su consecuente aumento en la demanda de alimentos para la crianza de animales, la coyuntura propicia para volcarse hacia la producción de esta oleaginosa sin tener en cuenta los efectos que produce en las tierras cultivadas. “Los principales productores involucrados en el aumento de la producción son sudamericanos: Argentina; Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Estos países producen el 45 % del total de soja y participan con el 60 % de las exportaciones mundiales.”1
Sin embargo la presente nota, teniendo en consideración que el país no está aislado del mundo sino que se inserta en el Imperio Global Privatizado (denominación de APM)2, centrará el análisis determinado en la problemática que el blog especifica, es decir el modelo agropecuario argentino.
“En cuatro años (1998/02) en la región 118.000 hectáreas han sido desmontadas para la producción de soja en el Chaco, 160.000 en Salta y un récord de 223.000 en Santiago del Estero”3. El aumento de los campos cultivados con soja (además de esterilizar los suelos en el corto lapso y de ser exportada más del 90 % de su producción) se produce en detrimento de otros cereales que tienen significativa importancia para la alimentación de la sociedad. “Durante la campaña 2003/04, 13,7 millones de hectáreas fueron sembradas a expensas de 2,9 millones de hectáreas de maíz y 2,15 millones de hectáreas de girasol. Para los años inmediatos, el sector agrícola argentino se ha planteado el objetivo de alcanzar los 100 millones de toneladas de granos, lo que requerirá del incremento del área sembrada con soja hasta 17 millones de hectáreas”4. Además, como si fuera poco el fin a alcanzar, este último año el país “perdió casi 300.000 hectáreas de bosque nativo, lo que significa que el desmonte arrasó por día la superficie de 17 barrios porteños, casi la mitad de la Capital, unas 810 ha.”5
Mientras el hambre se reproduce en la sociedad, como hongos después de un día lluvioso, los grandes terratenientes continúan ampliando las tierras para el cultivo de la epidemia sojera.
“De acuerdo a los valores presentados por el gráfico, la pérdida de bosques nativos en los 50 años entre 1937 y 1987 fue de 2.355.308 hectáreas, mientras que en los últimos 17 años la pérdida de bosques nativos fue de 5.321.001 hectáreas”6
Por otro lado, y por último, en cuanto al trabajo, la producción de soja es una de las actividades que menor porcentaje de mano de obra utiliza. “Debido a su alto grado de mecanización, el cultivo de soja en gran escala no requiere mucha mano de obra. Por cada 170 a 200 hectáreas se necesita sólo un empleado”7. Es de más irrisorio cuando se escucha a los dirigentes de las asociaciones rurales fundamentar la protesta actual esgrimiendo que luchan por una mayor redistribución de la riqueza cuando el trabajo que generan es ínfimamente menor en comparación con la plusvalía producida, es decir ganancia. Asimismo, ni con el porcentaje de retenciones anterior al 11 de marzo, por ende tampoco con el actual, se vislumbra que el gobierno invierta lo recaudado en la propia sociedad, simplemente sirve como mera estadística para observar cómo aumentan las arcas del estado.
1 FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Se define como un foro neutral donde todos los países se reúnen en pie de igualdad para negociar acuerdos y debatir políticas. http://www.rlc.fao.org
Fuente: primaria.
Fiabilidad: Alta, se trata de una secretaría de la Naciones Unidas.
Actualización: informe del 20 de noviembre del 2006
Tipo de archivo: Es un archivo en formato html.
2 APM: Agencia Periodística del Mercosur. Es una unidad académica, de producción y de capacitación profesional especializada en América Latina y procesos de integración regional. Pertenece a la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP).
3 Dr. Ing. Agr. Walter A. Pengue: “Programa de Actualización en Economía Ecológica GEPAMA FADU Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Fuente: primaria.
Fiabilidad: Alta, es una investigación respaldad por la UBA.
Actualización: presentado en la Academia Diplomática de Viena 9 de Mayo de 2008
Tipo de archivo: Es un archivo en formato Pdf.
4 Informe de la Dirección de Bosques de la Secretaría de medio ambiente de la Nación.
Fuente: primaria. Año 1937: Censo Nacional Agropecuario; Año 1987: Estimaciones del Instituto Forestal Nacional (IFONA); Año 1998-2004: Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal (UMSEF). http://www.ambiente.gov.ar
Fiabilidad: Alta, pertenece a una institución del estado.
Actualización: No presenta datos respecto a este punto.
Tipo de archivo: Es un archivo en formato Pdf
5 Cuadro: Estimaciones UMSEF 2004, Dirección de Bosques de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=3822
6 Ídem 4
7 wwf, http://assets.panda.org : “Datos sobre la producción de soja y los Criterios de Basilea”
Fuente: secundaria.
Fiabilidad: Alta, es el grupo ecologista más antiguo de España.
Actualización: No hay datos sobre la fecha de producción de la investigación.
Tipo de archivo: Es un archivo en formato Pdf.
La soja que los parió
En la actualidad el cultivo de soja en la Argentina es un tema que se ha instalado en la opinión pública con gran firmeza; y no hay charla, debate o discusión que escape al conflicto campo versus gobierno, o viceversa. Los medios masivos de comunicación plantearon el problema bajo una dicotómica farsa: se está de un lado o del otro; vaciando de contenido la situación como si la única posibilidad que existiera fuera pensar si está bien o está mal la decisión de aumentar las retenciones llevada a cabo por la actual gestión encabezada por Cristina Fernández de Kirchner; o si está bien o está mal el lock-out (cierre patronal, que según Wikipedia está prohibido en la mayoría de los países de la Unión Europea) que duró 21 días realizado por las cuatro agrupaciones campestres (Confederación Rural Argentina, Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina y Coninagro) con las nefastas consecuencias que produjo.
Tratando de aportar información y de complejizar la discusión desde este blog se intentará analizar una de las aristas que encierra la cuestión, a saber: el impacto ecológico del modelo agropecuario argentino. Dada la coyuntura actual- que tuvo como punta de lanza el aumento de las retenciones a las exportaciones de la oleaginosa el pasado 11 de marzo- es un momento propicio para repensar y reformular un modelo, que tiene a la soja transgénica como vedette exportadora, que “es una amenaza a la biodiversidad, produce deforestación, degradación de suelos, concentración de tierras, expulsión de población rural y reducción de la seguridad alimentaria”. http://www.ambiente.gov.ar/- Informe: “El avance de la frontera agropecuaria y sus consecuencias”.
El territorio argentino cuenta con una parte continental de 2.791.810 Km2 que a principios de siglo se encontraba cubierta por bosques nativos aproximadamente 100 millones de hectáreas, superficie que en la actualidad se redujo a tan sólo 33 millones de hectáreas. Según las estadísticas en los últimos años el país pierde en promedio anualmente alrededor de 300.000 hectáreas de bosque nativo; y paralelamente se produjo el desarrollo de este modelo de exportación que en tan solo 12 años logró instalarse en nuestras tierras y llegar a “ocupar hoy en día más del 50 % de la superficie agrícola”. http://www.portaldelmedioambiente.com
La zona más afectada por la deforestación producto del cultivo de la soja es Salta, pero no es la única. También hay un aumento significativo de la desaparición de los bosques en las provincias de Chaco, Córdoba, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero, y Tucumán. Este es un fenómeno que se expandido por vastos sectores del territorio nacional como consecuencia de las condiciones favorables que el mercado internacional establece para su venta. Las múltiples ganancias que los productores obtienen mediante la exportación hacia China y la Unión Europea superan por amplio márgenes las de años anteriores, tentando a los propietarios de tierras a que se vuelquen a la explotación de este cultivo.
El camino parece desolador pero todavía estamos a tiempo de producir un cambio y detener, con una regulación gubernamental eficaz y que sea respetada, lo que con mucho atino los investigadores Miguel Altieri y Walter Pengue han denominado “una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”. http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/23297.
¿Qué es la soja transgénica?
El cultivo de la soja transgénica, es decir que “ha sido modificada mediante la adición de genes exógenos para lograr nuevas propiedades”, según definición del diccionario de la Real Academia Española, realiza su aparición gloriosa en el teatro de las tierras argentinas en la década del ’90 cuando el gobierno menemista, de la mano del entonces Secretario de Agricultura Felipé Solá, autorizó su explotación. A partir de ese entonces comienzan a sucederse los problemas para al medio ambiente, alteraciones en la salud, en síntesis lo que podríamos llamar la larga agonía del suelo y su contexto, debido a la propiedad transgénica de la soja. Pero en definitiva a qué se hace referencia cuando hablamos de su transgenicidad. Gracias a “la ingeniería genética esta característica es lograda por la inclusión de un gen derivado de la caléndula que la hace resistente al glifosato, un herbicida de alta potencia que suprime todas las malezas que compiten por los nutrientes del suelo”. Es decir que nada la mata . http://www.buenasiembra.com.ar/ecologia/agricultura/alerta-soja-transgenica-83.html.
Aspectos constitucionales sobre el medio ambiente
Bajo este contexto pareciera que tanto los pequeños, medianos y grandes productores, como así también los pool de siembra se manejan bajo un régimen de libre albedrío, transformando la libertad que poseen para producir en un libertinaje descontrolado sin que haya ninguna norma, ley o regla que regule y establezca límites precisos para el desarrollo de la producción agropecuaria. Esto no es así. El medio ambiente cuenta con avances teóricos sobre los aspectos constitucionales a tener en cuenta para su protección. Sin embargo la realidad demuestra que estas pautas no son tenidas en cuenta o que el organismo que debe hacerlas cumplir no lleva adelante su tarea como debería.
La Constitución Nacional en el artículo 41 establece: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”. Tendríamos que preguntarnos que es lo que nuestros gobernantes entienden por un “ambiente sano” y al mismo tiempo que significa que “las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras” porque aparentemente hay una discrepancia de criterios respecto a la ley porque ninguno de estos conceptos está siendo respetados. Además y para que no haya dudas acerca de lo que significa daño ambiental la ley 25.675 en su artículo 27 lo define así: “toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos.” Lo llamativo de esto es si la deforestación, la degradación de suelos, la concentración de tierras, la expulsión de población rural y la reducción de la seguridad alimentaria no son efectos negativos sobre el ambiente, producidos por la explotación de la soja.
Ecología
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